En manos privadas, una cárcel de Ohio experimenta graves problemas de seguridad
por Pablo Ros | 06.02.2013
La Institución Correccional de Lake ErieFalta de personal, retrasos en la provisión de tratamiento médico así como “condiciones inaceptables de vida”, incluyendo el uso de bolsas de plástico para defecar, son tan sólo algunos de los problemas que han surgido en el interior de una prisión estatal de Ohio en el primer año después de ser privatizada.
Según un informe del Huffington Post, la privatización de la Institución Correccional de Lake Erie por la administración del Gobernador John Kasich ha dado pie a un grave aumento de la actividad criminal relacionada con las drogas ilícitas en los alrededores de las instalaciones, así como del volumen de llamadas a la policía relacionadas con la prisión, que en 2012 fue casi cuatro veces mayor al total de este tipo de llamadas en los últimos cinco años.
Las “condiciones inaceptables de vida” incluyen “prisioneros albergados dentro de las áreas de recreo, sin acceso inmediato al agua corriente para hidratarse, bañarse y hacer sus necesidades”, según una carta del Departamento de Rehabilitación y Correcciones de Ohio con fecha del 4 de septiembre de 2012. “Habían evidencias de orines en contenedores de plástico dentro del área de recreo y los prisioneros usaban bolsas de plástico para defecar. ¡Esto debe cesar de inmediato!”
Han aumentado las preocupaciones, no sólo sobre los reclusos y el personal sino la comunidad de los alrededores. Un concejal del pueblo cercano de Conneaut, Ohio, Neil LaRusch, afirmó, “Entendemos que ahora se trata de una entidad privada, y que tienen fines de lucro, pero nada puede comprometer el bienestar y la seguridad de nuestros ciudadanos”.
Chris Mabe, presidente de la Asociación de Empleados de Servicios Civiles de Ohio (OCSEA)/Local 11 de AFSCME y un veterano con 20 años de experiencia en el sistema correccional estatal de Ohio, lo expresó así: “No le debe sorprender a nadie que la Institución Correccional de Lake Erie haya reprobado su auditoría de seguridad. Nosotros sabemos muy bien cómo se recortan los servicios cuando se privatizan las prisiones. Pero entre más conocemos las historias de horror que nos llegan de la primera prisión en ser vendida, más tememos por la seguridad no sólo del personal y de los reclusos, sino de toda la comunidad”.
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