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Los Trabajadores Demandan: 'Cumpla de Acuerdo con su Fe'

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Por Jon Melegrito

Estimulados por su victoria electoral y sin dejarse atemorizar por la resistencia de la gerencia en reconocer su unión, trabajadores en Minnesota de una institución de cuidado de la salud a largo plazo afiliada a la Iglesia Metodista están resueltos a lograr un contrato justo.

MINNEAPOLIS

Cuando empleados del Centro de Salud Metodista Walker votaron de una manera abrumadora el pasado mes de mayo en favor de formar una unión con el Concilio 14, ellos esperaban que la gerencia los reconociera rápidamente a fin de comenzar las negociaciones de un contrato. Después de todo, la segunda clínica de salud más grande del estado lleva el nombre de una fe que, de acuerdo con los Principios Sociales de la Iglesia Metodista Unida, urge a todos los empleadores a que "le permitan a sus empleados que libremente escojan si quieren ser miembros o no de una unión, sin intimidación, coerción" y "que respeten la decisión de sus empleados cuando una mayoría ha ... indicado su deseo de estar representados por una unión."

Esto no sucedió. La gerencia no solamente impugnó los resultados de la elección pero también adoptó tácticas dilatorias presentando frívolas quejas con la oficina en Washington de la Junta Nacional de Relaciones del Trabajo (NLRB).

La clínica Metodista Walker le ha estado haciendo la vida muy difícil a los trabajadores, usando arbitrarias políticas de personal y procedimientos para intimidarlos. "Usted viene a trabajar todos los días con gran incertidumbre," dice Wilson Coker, un asistente de enfermera con once años en ese trabajo y quien presta servicios en el comité de organización. "Mucha gente está llorando en silencio, amedrentados y temerosos de perder sus empleos." Coker fue recientemente despedido de su empleo sin ningún pre aviso.

"Yo he visto cuando supervisores le gritan a los trabajadores como si fueran niños," dice ELP Tracy Plant. "Es algo muy degradante. Estas son gentes que trabajan bien duro. Todo lo que ellos quieren es ser tratados de una manera justa y decente — como seres humanos."

PROMESAS NO CUMPLIDAS. La clínica Metodista Walker tiene 422 camas y emplea a 550 empleados: enfermeras, asistentes, amas de llaves, asistentes médicos, trabajadores de mantenimiento, trabajadores de lavandería y ELPs. Hace dos años, ellos intentaron organizar otra unión. Pero perdieron la elección después de una agresiva campaña de "persona simpática" en la cual la gerencia hizo una gran cantidad de promesas sobre el mejoramiento de las condiciones en el sitio de trabajo.

Después de la primera campaña, la gerencia procedió a quebrar sus promesas. "En vez de aumentos, nos impusieron una congelación de salarios por dos años," señala Benjamin. Los trabajadores respondieron organizando una unión con AFSCME. Su decisión inmediatamente provocó un revancha por parte de la gerencia. Humillaciones diarias y despidos tomaron lugar. "Pero esta vez, existía un mayor sentido de solidaridad entre nosotros," dice Arthur Gongera, un asistente de enfermera y presidente interino de la unión local. "Las amenazas de la gerencia nos unieron aun mucho más."

Los trabajadores inmigrantes, que constituyen casi que una mitad de todos los empleados de Walker, son particularmente vulnerables a esas amenazas. Muchos de ellos no tienen otra opción sino aceptar este tipo de trabajo a salarios bajos. Ellos son considerados primordialmente como trabajo barato, a pesar de que muchos tienen títulos profesionales.

Dice el Rev. Bob Hulteen, un líder de la Red Religiosa y de Trabajo de las Ciudades Gemelas. "La clínica Metodista Walker no tiene sentido alguno de que sus empleados necesitan ser tratados con dignidad y respeto."

Pero en menos de tres meses de organización, los trabajadores demostraron su poder. La segunda iniciativa resultó en un éxito total — con un impedimento: Aunque ellos ganaron la elección con una fuerte mayoría, Walker está resistiendo sus esfuerzos de lograr un primer y justo contrato. Mientras tanto, ellos son orgullosos miembros de la Unión Local 3532.

VIGILIAS Y VISITAS. Los trabajadores y el clero conjuntamente han mantenido la presión — desde vigilias de oraciones enfrente del edificio Walker hasta visitas de sorpresa a los hogares de los miembros de la junta. Los partidarios de la comunidad también le han escrito al líder de la Iglesia Metodista Unida en el área, urgiéndole a que asuma una posición pública al respecto.

"Todo lo que estamos solicitando es que la junta ejecutiva del centro de salud adopte una decisión responsable," dice Eliot Seide el Director del Concilio 14. "Nosotros queremos trabajar con Walker Metodista para el bienestar de los empleados y los residentes."

Si fuera necesario, Jackson Obiri, asistente enfermero, está preparado a resistir por largo tiempo si es necesario. "Yo sé que la intención de Walker es frustrarnos y desmoralizarnos," dice él. "Pero nosotros no nos damos por vencidos. Nosotros estamos unidos en la resistencia."