Organización para el Cambio
Por Jon Melegrito
Privados de sus derechos al invalidarse las elecciones de 2002, los oficiales de custodia de Puerto Rico han estado exigiendo una fecha firme para las elecciones a fin de poder avanzar hacia la negociación colectiva.
San Juan
Después de lograr derechos de negociación hace siete años y de obtener los convenios tres años más tarde, 100,000 empleados públicos disfrutan actualmente de los aumentos de salario y de los beneficios más grandes de su historia. Mientras que otros miembros de AFSCME, que trabajan en diferentes departamentos, han recibido aumentos de salarios de $50 al mes ya hace bastante más de un año, éste no es el caso de 6,000 oficiales de custodia, cuyos sueldos han sido congelados. Ellos se han quedado atrás, desprovistos injustamente de su derecho de poseer una voz en lo relativo a su trabajo.
¿Por qué? Porque la Comisión de Relaciones del Trabajo del Servicio Público de Puerto Rico dejó sin efecto una elección que la Alianza Correccional Unida (ACU), aliada con Servidores Públicos Unidos (SPU)/Concilio 95 de AFSCME ganó con un margen de 2 a 1. La decisión de la comisión se basó en un supuesto incidente que involucró a uno de sus agentes en el hotel en el que se alojaba y que afectaba a una sola zona de votación en la penitenciaría de Ponce.
En lugar de volver a programar una votación solamente en la zona "contaminada", la comisión ordenó una para toda la isla. Miles de oficiales de custodia que votaron por ACU se sintieron muy indignados. Vieron esta decisión de la comisión como un acto arbitrario y absurdo.
Una elección que se había programado dentro de los seis meses fue pospuesta aún más cuando un sindicato rival, la Federación de Oficiales de Custodia arrastró al ACU a una batalla legal, disputando su derecho a organizar a los trabajadores del sector público. El FOC, compuesto principalmente por oficiales supervisores, puso todo tipo de obstáculos con el fin de impedir que el ACU representara a los 6,000 oficiales de custodia. Si bien el juzgado se pronunció a favor de ACU y dejó abierto el camino a nuevas elecciones, ya han pasado tres años sin una fecha por otra elección. Eso ocasionó un desgaste inevitable en el entusiasmo y la resolución de los activistas de ACU.
"Esas acusaciones infundadas y las disputas legales del sindicato opuesto, además de la acción de la comisión, nos han causado enormes contratiempos", dice Jorge Pagán Tricoche, un miembro del comité organizador del personal de custodia. "Ganamos por 1,200 votos. A estas alturas ya estaríamos negociando un segundo convenio. Pero a diferencia de nuestros hermanos y hermanas en ACU, que han recibido mejores sueldos, los oficiales de custodia siguen siendo el blanco de abusos y maltratos por parte de la administración".
¡Elecciones ahora!
Indignados por las acusaciones frívolas y enfurecidos por la lentitud del asunto, ACU intensificó sus demandas de una fecha firme para las elecciones. "No nos vamos a frenar", dijo el miembro del comité Héctor Gutiérrez Romero. "Necesitamos esta unión porque nuestro empleador viola nuestros derechos más básicos. Estamos comprometidos y más determinados que nunca a ganar, y sabemos que lo lograremos".
En los últimos meses, el comité organizador ha puesto mucha energía en sus esfuerzos de diseminación, para preparar la próxima votación. Mediante visitas individuales a las casas y reuniones de pequeños grupos con oficiales de custodia entre los turnos, un número creciente de compañeros de trabajo se sigue uniendo a la lucha.
Con el fin de reforzar el apoyo de la unión Internacional a su campaña, el presidente nacional de ACU Glenard Middleton visitó Puerto Rico durante unos días el pasado diciembre. Allí se reunió con oficiales de la unidad de Operaciones Tácticas y la unidad de transportación y escolta de varias instalaciones correccionales de la isla. En el Campamento Zarzal en Río Grande, Middleton, quien también es un vicepresidente Internacional de AFSCME, exhortó a los oficiales de custodia a que "cuenten con nosotros, porque participaremos en esta lucha junto a ustedes. Nuestra unión cree en los derechos del oficial correccional a tener un lugar de trabajo seguro y protegido, una paga y beneficios de salud decentes y seguridad laboral. Juntos lucharemos por estos derechos".
Middleton también hizo entrega de una declaración de apoyo de ACU, la unión de correcciones más grande de los Estados Unidos, con 83,000 miembros (véase el recuadro, página 9). "Nuestros hermanos y hermanas en todo el país están impresionados por su activismo y quieren que sepan que formar parte de ACU nos dará a todos una voz más fuerte", dijo.
¿Paga de horas extras? No.
Entretanto, el ACU ha estado ejerciendo presión sobre el gobierno a fin de que respete el principio de la paga de horas extras. El pasado noviembre, siguiendo las órdenes del gobernador de implementar medidas para recortar gastos debido a problemas presupuestarios, el Secretario del Departamento de Corrección y Rehabilitación Miguel Pereira dejó de pagar las horas extras trabajadas por los oficiales de custodia. "Esto no es justo para nuestros oficiales", dice Debbie Nazario Carcania, otro miembro del comité organizador. "Dado que hay escasez de personal, debemos trabajar horas adicionales y debemos recibir paga por ellas. Yo quiero lo mejor para los oficiales de custodia — salarios, condiciones de trabajo y, sobre todo, respeto. Pero también estamos interesados en el bienestar de los encarcelados y en la seguridad del público en general".
En señal de protesta, los líderes de la unión local iniciaron una campaña de recolección de firmas y llevaron a cabo conferencias de prensa para publicitar el caso. También se reunieron con oficiales de la División de Salarios y Horas del Departamento del Trabajo de los Estados Unidos y los instaron a supervisar los pagos por horas extra del departamento de corrección de Puerto Rico. "Estamos cansados de los abusos de la administración", dice el miembro del comité organizador Orlando Dávila Ramos. "Nosotros luchamos por la igualdad y la justicia".
"Nosotros decididamente vamos a luchar", declara el presidente del Concilio 95 Ellie Ortiz López, que es también un vicepresidente Internacional de AFSCME. "No vamos a dejar que nos hagan callar. Si es necesario, movilizaremos a miles de nuestros compañeros — como ya lo hemos hecho hace unos meses. Nos presentamos ante la legislatura y en el umbral de la casa del gobernador exigiendo que negocie para que nuestros miembros reciban los aumentos de sueldo prometidos". Después de un intenso cabildeo por parte de AFSCME, en 2004 el Congreso de los Estados Unidos finalmente asignó los fondos para pagar los aumentos establecidos en el primer convenio.
Antes de regresar a los Estados Unidos, Middleton acompañó a varios persona quienes entregaron su propuesta de negociación para un primer convenio, que se negociará con la Junta de Libertad Bajo Palabra y la Oficina de Servicios con Antelación a Juicio. Middleton también participó en una conferencia de prensa en la que instó al secretario del departamento de corrección a que actúe inmediatamente en favor de las demandas de los oficiales de custodia por el pago de las horas extra.
María Mauras Montañez, presidente de la unión local de ACU, dice: "Todos nosotros estamos esperando las elecciones para poder avanzar hacia la etapa siguiente: mejorar las condiciones de trabajo de nuestros miembros y luchar por las causas futuras".
Victorias históricas
Desde Vieques hasta Ponce, desde San Juan hasta Guánica, durante los últimos diez años los trabajadores han estado reconstruyendo el movimiento obrero en esta isla. El Concilio 95 ha celebrado muchas victorias, en enfrentamientos con grupos empresariales tales como la poderosa Cámara de Comercio y políticos influyentes que no creen en los derechos de los trabajadores.
La victoria de SPU de mayor valor histórico fue, sin duda, el logro de la negociación colectiva en 1999. Hasta ahora, más de 100,000 trabajadores han ido a las urnas para votar a favor de la representación sindical. Estas elecciones, autorizadas por la Ley 45, fueron aclamadas como el primer paso en la campaña organizativa más masiva dirigida por los trabajadores en la historia del movimiento obrero de Puerto Rico. Desde entonces, casi 20,000 de estos trabajadores y trabajadoras se han unido al SPU. Estos incluyen cientos de oficiales de custodia en las unidades civiles de libertad condicional, fianza y Administración de Instituciones Juveniles.
Haciendo un cambio
El presidente de AFSCME Gerald W. McEntee dio crédito al fuerte movimiento de base de la Isla por "el cambio en las vidas de más de 100,000 trabajadores" y por darles el respeto que merecen aquéllos "que hacen funcionar los generadores, limpian los parques, aconsejan a los jóvenes con problemas y vigilan a los que han sido encontrados culpables de delitos".
SPU también ha tenido éxito en frenar los impulsos hacia la privatización. Desde que las principales prisiones de Puerto Rico, en Bayamón, Guayama y Ponce volvieron al control público en 2001, todas las 52 instalaciones correccionales han estado en manos gubernamentales. Para mantener a raya a todos los proponentes de la privatización, SPU continúa suministrando a los legisladores información acerca de los peligros y los costos ocultos que las cárceles privadas tienen para el cotribuyente. "Antes de que el gobierno asumiera el poder, nosotros teníamos serios problemas: entrenamiento inadecuado del personal, salarios malos y moral baja", dice Mauras. "Hoy día, nuestros oficiales de custodia están mejor entrenados".
En un mensaje preparado para el 10o aniversario del SPU el pasado diciembre, el presidente McEntee hizo referencia alcoquí y al caimán. El coquí (nativo de la isla) es una rana pequeña e inofensiva con muy poco poder, mientras que elcaimán (nativo del Caribe) es un cocodrilo feroz con muchísimo poder. "El gobernador podrá pensar que el SPU es inofensivo, como un pequeño y simpático coquí", dijo McEntee. "¡Pero debemos mostrarle qué es lo que puede hacer uncaimán despiadado! De la misma manera que su unión Internacional luchó por usted en Washington, D.C., en 2003, ahora lo estamos haciendo nuevamente, a fin de que ustedes reciban los sueldos y los beneficios que han negociado. No hay lugar a dudas: No hay nada mejor que ser parte de algo más grande que uno mismo".
