Jóvenes Pero Resueltos
Los estudiantes universitarios luchan para promover los temas de los trabajadores.
Por Jimmie Turner
En los recintos universitarios a través de América, los miembros de AFSCME han reclutado un valioso aliado en su lucha contra la injusticia en el sitio de empleo.
Desde el 2001, estudiantes en California, Florida, Maryland, Minnesota, Ohio y otros lugares han marchado y demostrado — y han caminado las líneas de piquete — junto con los empleados públicos que trabajan en esas instituciones. Las causas: salarios justos y beneficios, derechos de negociación colectiva y respeto y dignidad en el trabajo.
Sus unificados esfuerzos han llamado la atención de la comunidad y de la prensa, lo que ha ayudado a forzar a los administradores escolares a que respondan a las demandas de los trabajadores. Mientras tanto, algunas de esas mismas universidades estatales han aumentado el costo de la matrícula. Y los trabajadores han reciprocado apoyando a los estudiantes en su lucha para mantener el bajo precio de esos costos.
¡SIN ‘SUDOR!’ Los Estudiantes Unidos contra los Talleres de Sudor (USAS por sus siglas en Inglés) y el Proyecto Estudiantil de Acción Laboral han sido la plataforma de lanzamiento para un activismo creciente por parte de estudiantes. Los dos programas fueron fundados a final de los noventa para luchar contra deplorables condiciones de trabajo y salarios de hambre.
En universidades a través de los Estados Unidos, estudiantes activistas también han presionado a los administradores para que pongan fin a la explotación de los trabajadores en otros recintos. Por ejemplo, los estudiantes se han organizado para forzar a las universidades a que no utilicen distintivos y logos fabrizados en talleres de sudor. Adicionalmente, los manifestantes se oponen firmemente a contratos universitarios con compañías abusadoras tales como Cintas, una grande empresa privada que provee uniformes para trabajadores de recintos universitarios.
USAS tiene afiliaciones con casi 150 universidades Americanas y Canadienses — un número que atrae comparaciones con el movimiento estudiantil de la década de los 1960s cuando grupos militantes exigían los derechos civiles, libertad de palabra y un fin a la guerra de Vietnam.
Setareh Ghandehari, una estudiante en su tercer año en la Universidad de Maryland/ College Park cree que los activistas quedaron demasiado satisfechos después de los cambios constructivos que ocurrieron en asuntos de política pública en los 1960s. "Todos dijeron, 'Nosotros ganamos y yo estimo que eso es todo: No hay más racismo; no existen más temas de clase social,'" dice ella. "Nosotros entendemos que esas cosas que ganamos fueron buenas pero no son suficiente. Debe de hacerse mucho más."
EL OTRO MIAMI. En Oxford, Ohio, menos de cinco millas de la frontera con el estado de Indiana, está ubicada la prestigiosa Universidad de Miami. Nicolle Schaeffer, una estudiante graduada en el año 2003, describe una escena donde se pueden ver a muchos estudiantes paseando alrededor del recinto universitario en caros automóviles tipo SUV y de estilo deportivo.
Los administradores de la universidad tienen una mala costumbre: Ellos no le pagan a los trabajadores salarios de acuerdo con la prestigiosa imagen de la institución. A los trabajadores aquí — incluyendo los profesores — se les paga menos que a sus colegas en otras instituciones en el estado de Ohio. Dice Randy Marcum, presidente de la Unión Local 209 (Concilio 8) y un plomero empleado por la universidad, dice: "Miami es en empleador de oportunidad equitativa. Le paga menos a todos."
Un ejemplo de la falta de respeto por parte de la administración hacia algunos de sus trabajadores más diligentes: En el 2002, Marcum dice que la unidad de servicio de comida estaba clasificada como el número 1 entre todas las otras universidades de los EE.UU. "¿Y como ha recompensado Miami a sus trabajadores?" él pregunta. "Pagándoles un salario tan bajo que ellos no pueden sobrevivir."
El pasado octubre, más de 400 descontentos trabajadores del servicio de comidas, jardineros y empleados de mantenimiento representados por la Unión Local 209 decidieron luchar contra ese tratamiento: Ellos se fueron a la huelga por primera vez.
UN LLAMADO A LA JUSTICIA. Para Marcum, quien ha sido el presidente local por poco más de un año, la huelga tenía que producir dos elementos esenciales: una ofensiva mayor — con los trabajadores totalmente involucrados — para captar la atención de los administradores; y una participación substancial del estudiantado.
Así, pues, en noviembre de 2002, Marcum se reunió con un pequeño grupo de estudiantes, incluyendo a Schaeffer y un compañero activista, Nick Robinson. Juntos ellos establecieron la Coalición Laboral Justa, la cual llevó el mensaje de los trabajadores a la prensa y a la comunidad de Oxford.
Tanto Schaeffer como Robinson podían haberse retirado del área después de graduarse el pasado mayo. Pero los dos activistas estaban determinados a asegurarse su campaña laboral tuviera a una conclusión exitosa. Robinson dice: "El hecho de que Miami tiene la matrícula más elevada en el estado de Ohio pero paga uno de los más bajos salarios es algo bien ridículo. Usted tiene que hacer algo."
Durante la huelga de dos semanas los trabajadores y los estudiantes erigieron tiendas de campaña en frente del principal edificio de la administración y demostraron día y noche. Los estudiantes bloquearon camiones que trataban de entregar provisiones a la cocina. Robinson y Schaeffer fueron parte de un grupo pequeño arrestado por disputar la carencia de las debidas medidas de higiene en el procesamiento de alimentos por los nuevos empleados que reemplazaban a los empleados en huelga.
Los trabajadores ganaron un contrato de tres años que incluye un aumento de salario de 4.25 por ciento en el primer año, 3 por ciento en cada uno de los dos años finales y un tope en la prima del seguro médico.
FRENTE UNIDO. Durante el pasado otoño, docenas de estudiantes de la Universidad de Maryland/College Park pasaron una gran parte del semestre apoyando a los trabajadores cuando aquellos batallaban contra los agarrados administradores.
Miembros del grupo ¡Estudiantes y Trabajadores Unidos! atendieron reuniones con empleados de la universidad que trataban de negociar un primer contrato casi dos años después de haber ganado derechos de negociación colectiva. Setareh Ghandehari dice que los estudiantes formaron la coalición para ayudar a que los trabajadores pudieran ganar respeto.
Los administradores estaban demorando las negociaciones mientras que trataban de balancear el presupuesto a través de despidos y aumentos en costo de la matrícula. Mientras tanto, la universidad tenía un exceso de administradores con funciones redundantes y altos salarios. Los estudiantes presionaron al Presidente Dan Mote, inclusive realizando un mitin en el jardín de la casa del presidente, la cual es suministrada por la universidad.
En marzo, los trabajadores prevalecieron en su lucha cuando llegaron a un acuerdo sobre el primer contrato, un pacto de tres años que incluye un aumento de salario de 4.1 por ciento en julio y re-apertura de salarios en los dos años restantes. Además, el acuerdo congela los beneficios de matrícula gratis para el personal, mantiene los actuales planes de salud y pensiones, y amplía permisos por licencias.
LANZAMIENTO DE LA HUELGA. El pasado octubre en Minneapolis, unos 2,000 empleados administrativos rechazaron el contrato propuesto por la Universidad de Minnesota y se lanzaron a la huelga por primera vez. En solidaridad con los trabajadores — miembros de la Unión Local 3800 (Concilio 6) — comparecieron estudiantes, miembros de la facultad, activistas de la comunidad y colegas de una unidad hermana (Unión Local 3801) en la Universidad de Minnesota/Duluth.
Durante dos semanas, los huelguistas y sus partidarios toleraron temperaturas heladas mientras demostraban durante el desfile anual "regreso a casa," en las celebraciones que preceden los juegos de fútbol americano, y enfrente del edificio de la administración. Algunos estudiantes en protesta tomaron control del vestíbulo exterior de la oficina del presidente de la universidad. Otros estudiantes suministraron alimentos y café a los trabajadores que participaban en la línea de piquete.
