Precios Bien Bajos, Aplasante Impacto
Cuando el supermercado Wal-Mart se instala, las ganancias de la empresa se remontan por los cielos pero los trabajadores y las comunidades sufren enormemente.
Por Clyde Weiss
"Siempre precios bajos" acoplados con enorme abastecimiento de mercancía y la conveniencia de un centro comercial. ¿Quién puede resistir tal combinación? Muy pocos de nosotros y como resultado, Wal-Mart se ha convertido en un fenómeno internacional en el campo de negocios, el detallista de ventas al por menor más grande del mundo. ¿Suena esto como una historia de éxito americano, verdad? Actualmente, es algo peor que una pesadilla, es una historia económica que horroriza y a la cual los empleados públicos — quienes componen la mayor parte de la creciente economía de servicio — deben prestar especial atención.
Como el empleador privado más grande de la nación, Wal-Mart establece las pautas para los salarios, beneficios y precios en dondequiera que aparezca, y ya está ubicada casi que en todos los mercados incluyendo a Puerto Rico, donde la compañía opera 53 tiendas diferentes. Su entrada en la isla causó protestas de competidores locales de ventas al por menor cuya propia existencia se vió amenazada por esta gigantesca empresa comercial. Dice Carlos Delclet, el abogado que representa a la Asociación Unida de Detallistas de Puerto Rico, "Ellos trataron de inundar a la isla con estos grandes super tiendas [los que venden comestibles también]. Nosotros estamos perdiendo terreno cada vez que ellos abren una nueva tienda. Ellos prácticamente cierran el comercio local — específicamente afectando a los pequeños comerciantes. Ellos también están haciéndole gran daño a las grandes cadenas comerciales nativas que tenemos en la isla. El impacto en Puerto Rico ha sido desastroso para el comercio detallista local."
Fundada en 1962, la corporación Wal-Mart ahora genera un cuarto de un trillón de dólares en ventas anuales, atrae a 20 millones de compradores diariamente y está expandiendo su red en un alarmante ritmo — ellos inauguran un nuevo supermercado cada dos días.
Pero la ambiciosa motivación de Wal-Mart de convertirse en el detallista más grande de todo el mundo ha tenido funestas consecuencias en muchas comunidades donde esta corporación ha abierto sus tiendas. No solamente ha forzado la rebaja de salarios y beneficios para sus propios trabajadores, si no que está haciendo lo mismo — o amenazando hacerlo — en otros segmentos de la economía. Tal practica los afecta a ustedes — los empleados públicos cuyos servicios a sus estados y comunidades representan uno de los mayores componentes del éxito económico de este país en años recientes. ¿Cómo es eso? Al mantener los salarios y beneficios de sus trabajadores en los más bajos niveles posibles, Wal-Mart está forzando a sus competidores a hacer lo mismo para poder sobrevivir.
Wal-Mart ejerce tremenda presión hacia abajo en la economía general de los EE.UU. Por ejemplo, la promesa de crear muchos nuevos empleos en tiendas Wal-Mart estimula a algunos gobiernos a subsidiar la compañía con recortes de impuestos y otros incentivos económicos. ¿En dónde deja eso a los empleados públicos de tales entidades? Simplemente, trabajando para un gobierno o agencia publica local o estatal que estará menos dispuesta a mejorar salarios y beneficios mientras que sus recursos están siendo agotados, a la misma vez que los recursos de Wal-Mart aumentan dramáticamente.
Además, las implacables prácticas competitivas de Wal-Mart han demostrado ser dignas de los capitalistas inescrupulosos que operaban en el Siglo 19. La compañía utiliza su alto volumen de ventas para aporrear a sus competidores y apretar al máximo a los proveedores. Esta practica fuerza los precios a niveles tan bajos que las tiendas "regulares" en la misma área tienen dificultad para mantener sus negocios abiertos. Y Wal-Mart también ejerce gran presión sobre los proveedores para que estos recorten sus precios al más bajo mínimo — o tomar el riesgo de perder lo que podría ser su más grande cliente; y por consecuencia los proveedores que finalmente ceden a esa enorme presión se ven forzados a reducir los salarios y beneficios de sus propios trabajadores.
"El destructivo apetito corporativo de Wal-Mart no termina tragándose a los trabajadores de los EE.UU.," dice el Presidente de la AFL-CIO John Sweeney. "Wal-Mart presiona a sus proveedores a que busquen los salarios y normas de trabajo más bajos posibles, e importa del extranjero cerca de $15 billones de dólares al año de artículos hechos en la China."
El costo del éxito de Wal-Mart es demasiado elevado para los trabajadores en el sector de comestibles, para los proveedores y para cualquier otro comerciante que esté luchando para sobrevivir en esta economía tan difícil. "En vez de elevar las normas del trabajo, ellos están liderando la carrera que conduce al fondo," dice Ken Jacobs, director adjunto del Centro para la Investigación Laboral y Educacional de la Universidad de California/Berkeley.
Disparándose hacia abajo
Pocas personas conocen el destructivo poder de Wal-Mart mejor que lo conoce Joe Hansen, presidente internacional de la unión de Trabajadores Comerciales y de Alimentos Unidos (UFCW — por sus siglas en inglés). Comenzando en octubre del 2003, miembros de la unión UFCW empleados por tiendas de comestibles en el Sur de California salieron a las calles por cuatro meses en una huelga que afectó a unos 70,000 trabajadores. La fuerza motivadora de la huelga: la amenaza de que Wal-Mart planeaba abrir cerca de 40 "supertiendas" de comestibles en esa misma área.
Para competir con gigantesca cuota del mer-cado que controla Wal-Mart y sus bajos precios, las compañías propietarias de las cadenas Vons, Safeway, Ralphs y Albertsons trabajaron colaborativamente para recortar los salarios y beneficios de sus propios trabajadores. La huelga que resultó hizo mucho daño a los trabajadores y a sus familias, y causó enormes inconveniencias en las comunidades donde las tiendas sirven al público, causando molestias que duran hasta hoy día: Los analistas dicen que los drásticos cambios que se hicieron en los convenios colectivos de las cadenas de tiendas de comestibles reducirán el porcentaje de empleo de los nuevos empleados que puedan estar cubiertos por un seguro de la salud.
"Wal-Mart es un terremoto económico que está socavando la estabilidad económica de América," les dijo Hansen a los delegados del la treinta-sexta Convención Internacional de AFSCME el junio pasado. Este gigante detallista "ha forzado a las empresas manufactureras de EE.UU. al extranjero en búsqueda de los más bajos salarios ... [y] ha causado la desaparición de los pequeños comercios que existían en cada esquina del centro de las ciudades de América. Esta empresa ha rebajado salarios y destruido beneficios en la industria de ventas al detalle y en cada industria que provee mercancías y servicios a Wal-Mart." "Cuando los trabajadores no ganan lo suficiente para sostenerse asimismo y a sus familias a través de sus empleos, ellos dependen de los programas públicos de asistencia social para poder sobrevivir," escribió Arindrajit Dube del Instituto de Relaciones Industriales de Berkeley, en un estudio sobre el impacto de Wal-Mart en la sociedad norte americana. Solamente en California, Dube y Jacobs encontraron que los trabajadores de Wal-Mart dependen de los $32 millones que el estado presupuesta anualmente para servicios relacionados con la salud y en los $54 millones anuales para otros tipos de asistencia social — tal como las comidas escolares subsidiadas, Bonos para Alimentos y subsidios de vivienda. Forzando a los contribuyentes a que subsidien la avaricia de Wal-Mart es otra razón por la cual los gobiernos estatales y locales tendrán menos recursos económicos para gastar en el mejoramiento de salarios y beneficios de los empleados públicos.
Oscuro interior
Lo que ocurre dentro de Wal-Mart también nos dá igual preocupación. Demandas y quejas presentadas a la Junta Nacional de Relaciones del Trabajo (NLRB — por sus siglas en inglés) revelan una corporación sumida en políticas y practicas nefastas que demuestran su firme compromiso de dar prioridad a las ganancias en vez de tratar con dignidad a sus "asociados" (la terminología que esta empresa preocupada por su imagen pública utiliza para referirse a sus empleados).
Wal-Mart ha sido objeto de más de 24 quejas formales presentadas ante la NLRB desde noviembre del 2001. Las acusaciones alegan actividades tales como acciones contra la unión incluyendo despidos intempestivos, interrogaciones y acciones disciplinarias como represalias contra los esfuerzos de los trabajadores para organizarse en una unión. En la mayoría de los casos, la Junta NLRB solamente le requirió a la compañía que exhibiera públicamente información sobre los derechos de los trabajadores y una promesa de no cometer nuevas violaciones de la ley laboral.
En junio del 2001 seis trabajadoras actuales y otras ex-empleadas presentaron una demanda judicial alegando acoso y discriminación sexual en contra de Wal-Mart. El pasado junio, un juez federal certificó el caso como una demanda colectiva de clase — la demanda judicial de más importancia sobre derechos civiles jamás presentada en este país. Si la misma tiene éxito, esto podría beneficiar a más de 1.6 millones de trabajadoras actuales por Wal-Mart y a otros ex-empleadas. El caso ahora está pendiente una revisión de apelación pero el contenido de las quejas de las mujeres está bien claro: Según notó un juez de la corte del distrito, las demandantes presentaron una mayoría de estadísticas indiscutibles que demuestran que "a las mujeres se les paga menos que a los hombres en cada región" y que las diferencias de pago existen en la mayoría de categorías del trabajo.
Otro ejemplo flagrante de cómo Wal-Mart abusa a sus trabajadores salió a la luz en una demanda civil presentada el pasado febrero por inmigrantes ilegales, quienes acusaron al detallista de encerrar bajo llave al personal de limpieza dentro de las tiendas durante sus horarios de trabajo. ¿Por qué encerrarlos? La compañía alega que su objetivo era mantener a los trabajadores y a la mercancía dentro de un ámbito de seguridad.
Wal-Mart ahora alega que ha abandonado su práctica de encerrar sistemáticamente a los trabajadores que trabajan de noche en algunas tiendas. Por lo menos en un solo caso, en 1998, esa práctica resultó ser fatal para un trabajador que almacenaba mercancías durante la noche en una tienda en Savannah, Georgia. El trabajador sufrió un colapso y falleció cuando los miembros del personal paramédico de emergencia no pudieron atenderlo a tiempo, ya que los otros trabajadores que estaban adentro del recinto no pudieron abrir la puerta contra el fuego o la puerta principal y no había ningún supervisor presente con las llaves necesarias.
Rompe-unión
Públicamente Wal-Mart insiste que no está en contra de las uniones, solamente que se opone a la "representación de tercera parte." Según se describe en un manual de Wal-Mart distribuido entre los trabajadores, "Nosotros somos pro-Asociado." Lo que esto significa, explica el manual, es que "cada Asociado puede hablar por si mismo(a) sin tener que pagar parte alguna de su salario — por el que el/ella trabaja muy duro — a una unión para que lo escuche y que resuelva sus problemas."
Después de escuchar esos comentarios, el Presidente Hansen de la UFCW se ríe a carcajadas. "Eso pone a la compañía más rica y más grande en la historia del mundo en contra de cada trabajador individual," dice él, "y espera que esa persona se pueda proteger por si sola en contra de todos los abusos y depredaciones que la em-presa Wal-Mart impone a sus trabajadores."
La oposición de Wal-Mart a las uniones es tan implacable, que de hecho, solamente una campaña de organización ha podido progresar entre las más de 3,500 tiendas que la empresa opera a través de América. Diez carniceros empleados en un supermercado en Jacksonville, Texas, votaron en 2002 para unirse a la UFCW. Como acto de represalias, la compañía no solamente cerró aquel departamento de carnicería pero también cerró todas las otras operaciones relacionadas con la carnicería.
"Ellos harán todo lo que sea posible para evitar el darles a los trabajadores cualquier tipo de derechos," dice Hansen. "[Osama] bin Laden podría haber aprendido alguna cosa del personal de gerencia de Wal-Mart: Ellos absolutamente aterrorizan a sus trabajadores."
Después del esfuerzo que fracasó en Jacksonville, la unión lanzó campañas de organización dirigidas a varias otras tiendas de Wal-Mart. "Pero nunca llegamos a alcanzar una etapa donde nosotros nos sentíamos confiados sobre la posibilidad de que pudiéramos ganar una elección," dice Hansen. "Nosotros todavía estamos llevando adelante algunos esfuerzos de organización en unas pocas tiendas pero ya hemos cambiado nuestro énfasis sobre la posibilidad del éxito."
El campo de batalla de la UFCW ahora para organizar Wal Mart está enfocado en Canadá, donde se logró el primer éxito de organización en Québec (vea información al lado, Página 9). Mientras tanto, la UFCW, AFSCME y otras uniones están tratando de mejorar sus perspectivas aquí en nuestro país. Una posible exitosa avenida seria la aprobación por el Congreso Nacional del proyecto de Ley Libertad para los Trabajadores en Escoger Representación Sindical, el cual es patrocinado por el Senador Edward M. Kennedy (Demócrata-Massachusetts) y el Representante de la Cámara Federal George Miller (Demócrata-California). Esta medida lograría, en las palabras del Senador Kennedy, "que se le asegure a los trabajadores a que tengan la libertad de escoger a sus propios representantes sindicales y que ellos puedan también negociar nuevos contratos colectivos rápidamente y con justicia."
La propuesta legislación, apoyada por más de 240 miembros del Congreso, estipula la imposición del pago de daños en triplicado por la despedida ilegal de los trabajadores que están a favor de las uniones durante campañas de organización y además sanciones civiles en contra de empleadores que cometan serias o repetidas violaciones del derecho de organización. Esta proyecto de ley también requeriría a las compañías a reconocer la representación de la unión si la mayoría de los trabajadores firman tarjetas de la unión solicitando tal representación, así como arbitraje obligatorio conducido por una tercera parte, si los empleadores sabotean el proceso de negociación colectiva.
Busque más información — en inglés — sobre el impacto negativo que representa Wal-Mart.
