Luchando Por Nuestras Vidas Sindicales
En la capital de la nación y en un creciente número de estados, fuerzas anti-trabajador han lanzado nuevos asaltos — enfocando primordialmente a empleados del sector público.
Por Personal del Empleado Público
La segunda administración de George W. Bush promete ser mucho más severa que la primera cuando se trata de las uniones y de familias trabajadoras, especialmente las de empleados públicos.
Programas de vital importancia están en estado de sitio. En Washington, el ataque se concentra en Medicaid, Seguro Social y en las porciones del presupuesto nacional relacionadas con el servicio social — donde enormes ahorros son necesarios para poder cubrir los recortes de impuestos que Bush les concedió a las clases adineradas. En Indiana, Kentucky, Missouri y Oklahoma, el asalto está enfocado en los derechos de la contratación colectiva. En California el énfasis es en las pensiones de los empleados públicos. La administración Bush también está empeñada en una cruzada contra los trabajadores federales en el sistema de servicio civil, poniendo en peligro a más de 2,600 miembros de AFSCME.
Los objetivos más extensos de los agresores son aun mucho más escalofriantes: la destrucción del movimiento sindical; el desmantelamiento del sector público; la eliminación de las pensiones de los empleados públicos; la perpetuación por varias décadas al futuro; de una mayoría derechista, anti- trabajador y, en las palabras del columnista Paul Krugman, del diario New York Times, "retrasar el reloj hacia el año 1932" eliminando las protecciones al trabajador que fueron establecidas por el Nuevo Trato (New Deal — en inglés).
