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Grandes Cambios, Grandes Desafios

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 NUNCA MAS QUERDAREMOS ATRAS -
 Gracias a los esfuerzos de su equipo de
 negociaciones, los trabajadores de la Biblioteca
 Publica de Boston ganaron ascensos en el trabajo.
 En la foto, algunos de los miembros del
 equipo (desdela izq.): Elissa Cadillic,Paul Keller,
 Jim Harvey, Tracey Wiggins y Deb Madrey.

Por más de 300 años, las bibliotecas de nuestro país han brindado valiosa información a millones de usuarios y han sido un pilar fundamental de las comunidades fuertes. Pero en las últimas cuatro décadas, el cambio desde una economía basada en los servicios a una economía basada en el suministro de conocimientos ha redefinido drásticamente el rol de las bibliotecas. La tecnología de la informática y el Internet han convertido las “cajas de libros” en “portales electrónicos”, alterando la naturaleza del trabajo de biblioteca.

La transición de la información en formato impreso a formato electrónico, la cual comenzó en la década de los noventa, es un ejemplo excelente del cambio. Actualmente los usuarios de las bibliotecas están abrumados con millones de páginas de información disponibles en Internet. Las tareas tradicionales de los empleados de biblioteca se han reinventado por este ambiente electrónico en rápida transformación. Al mismo tiempo, las nuevas aptitudes y pericia de los trabajadores no reciben su justa compensación, en gran parte a causa de la perpetua crisis de financiamiento de las bibliotecas y el hecho que se trata de una profesión que ha sido principalmente dominada por las mujeres.

AFSCME representa a más de 10,000 miembros que trabajan en bibliotecas a lo largo del país, una gran parte de ellos empleados en universidades, tales como: Harvard, Universidad de Illinois en Urbana-Champaign, Universidad de Maryland, Universidad de Minnesota, Universidad de Ohio, Universidad de Salud y Ciencias de Oregón, Princeton y Universidad de Wisconsin.

SIN EQUIDAD DE $. La Asociación Americana de Bibliotecas (ALA — por sus siglas en inglés) cita a la economía como el principal problema para lograr equidad en la paga. En épocas duras, el financiamiento de las bibliotecas es lo primero que se recorta. Y sin embargo, cuando la economía decae, el uso de las bibliotecas invariablemente aumenta.

Por ejemplo, las bibliotecas de Nueva York no han recibido ningún aumento en el financiamiento del estado en los últimos ocho años y además han tenido que soportar un recorte de $4.5 millones impuesto por el gobernador en 2004. Tanto el Concilio del Distrito 37 como la Asociación de Empleados del Servicio Civil/AFSCME Local 1000 cabildearon recientemente para lograr el apoyo de los legisladores con el fin de aumentar el financiamiento para las bibliotecas escolares y comunitarias a lo largo del estado.

Con el correr de los años, AFSCME ha estado al frente de la lucha por salarios justos y equitativos para los trabajadores de las bibliotecas. En 1981, los trabajadores de la Biblioteca Pública de San José, California, miembros de la Local 101 del Concilio 57, participaron en una huelga de una semana para conseguir equidad en la paga y forzaron a la ciudad a otorgar un aumento del 15 por ciento por concepto de “trabajo de valor comparable”, el que consiste en pagarle a las mujeres lo mismo que a un hombre cuando desempeñan labores similares. Los trabajadores de la Biblioteca de San José están ahora entre los mejor remunerados del país.

Hace ocho años, la Local 1526 (Concilio 93) propuso en la Biblioteca Pública de Boston un ascenso para todos los ayudantes en las sucursales de la biblioteca. “La gama de servicios que proveemos ha cambiado debido a la automatización y lo mismo sucedió con nuestras responsabilidades”, explica Elissa Cadillic, presidente de la local y líder del equipo de negociaciones. En 2004, tras una nueva ronda de negociaciones contractuales y la suspensión de las conversaciones, la ciudad finalmente aceptó los ascensos.

A raíz de su hazaña, la Local 1526 recibió este año un premio de la Asociación Profesional Aliada de la ALA, junto con un premio en efectivo de $3,000. El premio se otorga anualmente a la persona o grupo que ha realizado una contribución destacada para mejorar el salario y el estatus de los trabajadores de biblioteca. La local planea usar el dinero para financiar programas que promuevan la educación y el progreso profesional de sus miembros.

La Local 1930 del Concilio del Distrito 37, que representa a los bibliotecarios y empleados de oficina en Manhattan, el Bronx y Staten Island, está llevando a cabo una campaña similar para obtener equidad en la paga. A principios de este año, la presidenta de la local, Lynn Taylor, lideró a sus miembros en un piquete. 


 PAGUEN Y SEAN EQUITATIVOS -
 Miembros de la junta ejecutiva de la local 
 1930 reparten panfletos exigiendo una paga
 equitativa en la Biblioteca Central de la Calle
 42 en la Ciudad de Nueva York. Desde la 
 izquierda, Carol Thomas, Valentin Colon, 
 Irene Pietraszewski y Lynn Taylor. La rata
 que aparece muchas, veces en las protestas
 de Nueva York, representa a los malos
 empleadores.



Los empleados a tiempo parcial, quienes comprenden un amplio segmento de la fuerza laboral en las bibliotecas públicas yacadémicas, también están expresando su preocupación por el trato injusto. Hace unos años, miembros de la Local 2083(Concilio 2 de Seattle) negociaron exitosamente un contrato que conservaba el seguro de salud y otros beneficios que les habían sido negados a los trabajadores de tiempo parcial. En la Biblioteca del Condado Multnomah, de Oregón, la Local 88 (Concilio 75) detuvo recientemente un programa de reclutamiento para “Adolescentes en Práctica” (“Teen Interns”), el cual básicamente pagaba el salario mínimo, sin beneficios, a trabajadores no unionados que realizaban las tareas del personal regular. Sean O’Brien, empleado de biblioteca y delegado local, recuerda cómo “la administración estaba más interesada en complementar la fuerza de trabajo unionada con mano de obra barata que llenar los puestos vacantes”.

PONERSE FIRMES. A menudo, los trabajadores de biblioteca han logrado avanzar por medio de alianzas con la administración. “Frente a las amenazas constantes de los recortes presupuestarios, tenemos un interés común en que la biblioteca sea una prioridad de financiamiento mayor”, dice Susan Veltfort, presidenta de la Local 1857 (Concilio 2), que representa a 550 bibliotecarios, ayudantes de biblioteca y técnicos en el sistema de Bibliotecas Públicas del Condado de King, el más grande del estado de Washington. “Mediante el proceso de quejas y reuniones frecuentes entre los trabajadores y la administración, hemos podido imponernos en materias políticas desde la reestructuración del personal hasta los horarios”.

Los bibliotecarios profesionales, por su parte, están ejerciendo cada vez más influencia en los comités conjuntos para progresar en sus metas. Además del tema de los salarios, una de las principales preocupacioneses el intento de la administración de quitarle importancia a la función del personal.
John Mottern

“Tradicionalmente, seleccionamos los libros en base a nuestros conocimientos”, dice Linda Saunto, una bibliotecaria de gran antigüedad en la sección de referencias de la
Biblioteca Pública de Seattle y vicepresidenta ejecutiva de la Local 2083. “Queremospoder seguir teniendo una voz para asegurar la calidad de la colección”.

En el condado Multnomah de Oregón, los bibliotecarios recientemente frenaron un plan de la administración de agregar un conjunto especial de aptitudes como requisito a los colegas que trabajan con libros para jóvenes. “De hecho, éstos se hubieran convertido en una clase separada dentro del sistema”, dice Peter Ford, de la sucursal Gresham y miembro de la Local 88. “Esto habría impedido que los bibliotecarios que no trabajan en la sección ‘jóvenes’ recurrieran a empleos en esa sección si sus puestos eran eliminados”.

La organización laboral en las bibliotecas avanza a paso firme. En junio de 2004, trabajadores de Whitewater, Wisconsin, se unieron al Concilio 40, seguidos de los empleados de bibliotecas en las ciudades de Hamden, Milford, Derby y Cheshire, en Connecticut, quienes formaron una unión con el Concilio 4. “Estamos buscando la capacidad de abogar por nosotros mismos”, dice Bill Basel, quien lideró la campaña organizativa de Cheshire. “Se aproximan cambios de importancia. Con una unión, tendremos influencia para discutir temas que afectan tanto nuestras vidas personales como a la comunidad”.