3. Algunos Mitos y Hechos
Algunos Mitos y Hechos
Mito: El llamado hostigamiento sexual no es más que conducta normal o natural. Las personas deberían de sentirse halagadas de que se les considere deseables y atractivas.
Hecho: El hostigamiento sexual es un intento de ejercer el poder al usar un comportamiento de tipo sexual como arma. Es una forma inapropiada de controlar a otra persona, a través de la degradación y la humillación. No es “sexy,” ni forma parte de las relaciones humanas sanas que se basan en el respeto y afecto mutuos.
Mito: Las mujeres son las responsables del hostigamiento sexual, por la forma en que se visten y por hablar o comportarse de manera provocadora.
Hecho: Las motivaciones más comunes del hostigamiento sexual son el poder y la agresión, no el deseo sexual. Las víctimas que creen en este mito han tratado, sin éxito, de hacer su aspecto físico lo menos atractivo posible y de conducirse para desalentar el hostigamiento. Tampoco se limitan las víctimas únicamente a las personas jóvenes o atractivas.
Mito: Si un empleado invita a salir a una empleada, ello puede dar pie a cargos de hostigamiento sexual.
Hecho: No debe haber ningún problema de hostigamiento sexual al invitar a salir a una compañera de trabajo, mientras no exista la coerción. Surge la posibilidad de problemas de hostigamiento sexual cuando la persona invitada dice “no.” El rechazo no es causa para ejercer represalias a través del hostigamiento sexual. Cuando una persona dice claramente que las propuestas son indeseadas, sus deseos deben ser respetados.
Mito: Las mujeres que entran a un campo laboral en donde predominan los varones deben estar preparadas para tolerar el lenguaje rudo, los chistes insinuantes y las novatadas hostiles. Las mujeres no están recibiendo un trato distinto al que los hombres usan entre sí.
Hecho: Lo anterior es un mito, puesto que muchas veces la mujer nueva en un ambiente que anteriormente fue totalmente masculino no recibe un trato de “uno de los muchachos.” No la tratan de manera cotidiana sino que los hombres incrementan el lenguaje vulgar o la conducta sexual para ponerla a prueba o para dificultar sus posibilidades de éxito. No es necesario comportarse como si se estuviera en la iglesia; pero la conducta con sentido sexual, intensificada, contínua, ha sido considerada como hostigamiento sexual. Ser mujer en un empleo no tradicional es difícil. Ella necesita el apoyo de sus compañeros de trabajo.
