Hacemos Que el País Funcione

Miembros de AFSCME que sirven al país con orgullo y dedicación.

Por Jon Melegrito

Orgullo del Uniforme


Bridgette Duncan | Oficial de custodia, Local 6550 (OCSEA)/AFSCME Local 11
Foto: Allen Zak

Bridgette Duncan todavía recuerda la pregunta de su hija hace cinco años. “Mami, ¿por qué siempre tienes que usar un uniforme? Yo quiero que mi mamá se vea como mamá”. Duncan, una oficial de custodia en el establecimiento penitenciario Pickaway por 11 años, se estaba vistiendo para ir a trabajar cuando su hija de siete años le hizo la pregunta. “Me agarró por sorpresa”, recuerda Duncan. “Pero me dio la oportunidad de explicarle cuál es mi trabajo y de aclararle que el uniforme refuerza mi autoridad como oficial”. Luego le aseguró a su hija: “Pero todavía soy tu mami, aunque no me vea como una mamá cuando voy a trabajar”.

Duncan, que anteriormente sirvió con distinción en la Reserva del Ejército de los Estados Unidos por 20 años, está acostumbrada a llevar uniforme. Pero también lleva una riqueza de experiencia, no sólo a su trabajo sino también a todas sus funciones de liderazgo en la unión. Como secretaria-tesorera de la Local 6550 de la Asociación de Empleados del Servicio Civil de Ohio/AFSCME Local 11, Duncan también ejerce funciones en el comité de trabajo y administración. Además, está muy involucrada en un programa de mentoría, diseñado para mejorar el rendimiento en el trabajo y fortalecer las relaciones entre supervisores y empleados.

Más ocupada que nunca, Duncan todavía se hace tiempo para reclutar nuevos miembros. “Los espero a la salida del portón, después de acabar mi turno”, comenta. “Y en todo lo que hago me esfuerzo al máximo, incluso en ser una mamá para mis niños”.

Limpiando Nieve


Martin Jacinto | Conductor de un quitanieves, Local 158 (Concilio 76)
Foto: John Salsbury

“Si no te gusta el clima, espera unas horas y cambiará”, es un viejo dicho de Colorado. Durante muchos años este dicho resultó cierto, especialmente durante las fuertes tormentas cuando los residentes se abrían camino entre la nieve, sabiendo que el sol se ocuparía del resto. “Pero este año recibimos lo peor no de una, sino de una serie de tormentas, entre ellas, una que cerró el Aeropuerto Internacional de Denver durante varios días en diciembre”, dijo Martín Jacinto, un especialista en operación de equipo que trabaja para el Departamento de Transportación del estado. Jacinto, miembro de la Local 158 (Concilio 76) normalmente pasa la mayor parte de su tiempo conduciendo y operando una máquina de pavimentación road patcher, de las que hay sólo cuatro en todo el país, por las rutas principales y por las calles secundarias de la ciudad llenando baches.

Sin embargo, este año ha estado más horas operando un quitanieves de ocho ruedas y 26,000 libras que en ninguna otra época de sus siete años con el Departamento de Transportación. “He estado trabajando turnos de 12 horas desde diciembre pasado, cuando cayeron más de 26 pulgadas de nieve”, recuerda Jacinto. “Para mí es importante que las calles sean seguras”, afirma Jacinto con orgullo. “Y lo hago sabiendo cuál es mi ruta; arreglo los baches o limpio la nieve de la manera más eficiente posible. Eso puede causar la diferencia entre un accidente mortal o el regreso a casa sano y salvo”.

Remando Río Abajo


Michael Hunter | Coordinador del programa de canoas | Local 299 (Concilio 37).
Foto: Andrew Lichtenstein

Pese a que la mayoría de los neoyorquinos conoce el Zoológico del Bronx y el Jardín Botánico, pocos saben del Río Bronx – el único río de agua fresca de la ciudad, que atraviesa el área con una extensión de ocho millas.

Eso, dice Michael Hunter, es lo que él quiere que todos vean y experimenten. Miembro de la Local 299 del Concilio del Distrito 37, Hunter es el Coordinador del Programa de Canoas de la Bronx River Alliance, una sociedad comunitaria/gubernamental administrada por el Departamento de Parques y Recreación de la ciudad. Este río es donde se puede encontrar a Hunter la mayor parte del año – liderando una flota de 10 a 25 canoas que transportan a docenas de curiosos niños en edad escolar durante una excursión de su clase de ciencias. El río provee un vistazo único a una vida que muchos neoyorquinos jamás contemplan: hermosos jardines y fauna en el norte, parques de chatarra y vecindarios a mal traer en el sur.

Durante los meses de invierno, Hunter, de 28 años, es instructor voluntario de ski y snowboard para niños con deficiencias físicas y mentales. También trabaja con Youth Ministries for Peace and Justice – un grupo de jóvenes que viven en comunidades de bajos ingresos a lo largo del río.

“Estamos juntando a personas de todos los ámbitos ydiferentes áreas de la ciudad”, Hunter dice con orgullo al hablar de su trabajo. “Si sólo llegamos al uno por ciento, habremos creado una nueva generación de personas a cargo de cuidar este río y lo que significa para sus vidas”.

Print Version