Hacia una Estrategia de Salarios Altos


AL FRENTE | Dirigiéndose a la Conferencia de Liderazgo del Concilio 20 de Washington, D.C., en febrero, en la cual urgió a los participantes a fortalecer la unión transformando a más miembros en activistas.
Foto: Jon Melegrito

Por William Lucy
Secretario-Tesorero

Hace diez años, un galón de gasolina costaba $1.17. El costo promedio de una vivienda era $176,200. Y el salario mínimo federal era $5.15. Hoy la gasolina cuesta más de $2.50 el galón y el precio promedio de una vivienda en 2006 fue $220,000. ¿El salario mínimo federal? Todavía es $5.15. Por este motivo, la mayoría Demócrata en el 110º Congreso hizo que el aumento del sueldo mínimo a $7.25 sea una prioridad. Por este mismo motivo, hace años que AFSCME viene luchando por un aumento de sueldos e hizo que ese aumento sea parte de nuestra agenda de ocho puntos ante el Congreso.

Con el voto de la Cámara de Representantes para aumentar el salario mínimo, el Congreso actual ha hecho más por los trabajadores en sus primeras 100 horas que el 109º Congreso en dos años. Puede ser que por fin tengamos motivos para ser optimistas en cuanto a que los problemas de los trabajadores reciban la atención que se merecen.

Algunos se preguntarán por qué nuestra unión ha luchado tanto por el aumento del salario mínimo si nuestros miembros, en general, ganan más que eso. La respuesta es simple: Nuestro país debe seguir una estrategia de salarios altos que recompense a los trabajadores por el valor de su trabajo. Pero no debemos detenernos allí. El aumento del salario mínimo es sólo un paso en la creación de una marea que levante a todas las lanchas. El papel de AFSCME es articular por qué una estrategia de salarios altos favorece los intereses de los trabajadores de nuestra nación y de nuestro futuro.

Desafiando la Cultura de las Grandes Empresas

Una estrategia de salarios altos nos fuerza a desafiar la cultura de las grandes empresas que trata a los trabajadores como su problema más grande en lugar de verlos como su capital más importante. ¿Cuántas veces se ha oído que los empleadores echan la culpa de sus problemas a la mano de obra y al “legado” de los costos de retiro y atención de la salud para los jubilados? Cuando ésta es la filosofía predominante, los empleadores se sienten libres de escatimar a los empleados; hasta se espera que lo hagan. Simplemente no tiene sentido pagar mucho por algo que no se valora.

Esta perspectiva también hace más atractivo para los empleadores—incluidos los organismos públicos—la externalización de lo que se les antoje, y el traslado de las operaciones al sector privado, incluso si es malo para el servicio.

Por este motivo, AFSCME continuará luchando contra todos los esfuerzos de externalización y privatización de los trabajos de sus miembros. Cada vez que el trabajo de nuestros miembros se contrata externamente al que ofrece el precio más bajo, termina en empresas cuyo motivo principal es sacar la mayor ganancia posible.

Pagarle a trabajadores comunes los salarios más altos que se merecen es rara vez parte del plan. En cambio, la compensación exorbitante de los Directores Ejecutivos—incluso si no tiene ninguna relación con el desempeño de su trabajo o incluso la realidad—se considera justificada.

Negociación Colectiva: Una Estrategia Comprobada

¿Qué es absolutamente crucial para una estrategia de salarios altos que recompense el trabajo? Uniones más grandes y más fuertes, porque las uniones son las que han formado la clase media de nuestro país. Ganar el derecho a la negociación colectiva para el sector público en los lugares donde no lo tenemos.

La negociación colectiva es la estrategia comprobada para ganar buenos salarios y beneficios decentes. Piénsenlo de la siguiente manera: si los trabajadores que ganan el ­salario mínimo tuvieran el derecho a sentarse con sus empleadores para negociar una mejor paga, probablemente ganarían más que $5.15 por hora.

AFSCME y el movimiento obrero completo son las fuerzas más potentes en la lucha por mejores salarios y condiciones de trabajo, y oportunidades de capacitación que preparen a los trabajadores para mejores trabajos. Nosotros somos quienes debemos restaurar el contrato social entre las empresas y los trabajadores de nuestro país, el contrato que prometía a los empleados un cierto nivel de vida si ellos cumplían su parte del acuerdo. Después de todo, se recibe lo que se paga.

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