El Ataque de Bush al Sector Público


UNA LARGA BATALLA | Dando un discurso en Chicago en marzo durante una marcha en apoyo a los trabajadores del sistema de hospitales Resurrection Health Care, quienes llevan cinco años intentando formar una unión con el Concilio 31 de AFSCME.

Foto: Marc PoKempner

Por Gerald W. McEntee
Presidente

Nuestro gobierno está gastando $400 mil millones al año en contratistas privados que cumplen todo tipo de labores, desde alimentar a los soldados en Irak y Afganistán hasta recaudar deudas para el Servicio Interno de Rentas (IRS – por sus siglas en inglés). Todo ésto es parte del ataque sin precedentes al sector público por parte del Presidente Bush. Su credo: privatización a cualquier costo.

La guerra en Irak provee el más claro ejemplo de este impacto. En estos momentos, hay tanta gente trabajando en el área para los contratistas privados como hay tropas de nuestro país. Muchos de estos contratistas tienen derecho a inmunidad en caso de querellas civiles y no están sujetos al sistema militar de una corte marcial. ¿El resultado? No asumen ninguna responsabilidad.

Más allá de Irak, el impulso de la administración Bush por privatizar servicios vitales ha llegado a nuevos niveles de absurdo: El año pasado, la Administración de Servicios Generales asignó a un contratista privado para que revisara los casos de incompetencia y fraude cometidos por contratistas privados federales.

Presión para Privatizar

El Centro Médico del Ejército Walter Reed en Washington, D.C., es otro ejemplo de una privatización fallida. El hospital fue fundado en 1909 para integrar el cuidado de los pacientes, la enseñanza y la investigación. Sin embargo, los soldados que han arriesgado sus vidas han recibido un nivel de atención que indignaría a sus fundadores. Informaciones noticiosas recientes mostraron a los soldados en un edificio enmohecido e infestado de insectos y roedores – olvidados e ignorados.

En 2005, Walter Reed fue puesto en la lista de bases federales del Ejército próximas a ser clausuradas. Tiempo después, el Pentágono decidió – bajo presión de la Oficina de Gerencia y Presupuesto – privatizar los servicios de mantenimiento. Cuando el mal administrado proceso de selección de un contratista concluyó cinco meses más tarde, el personal no médico había disminuido sustancialmente, desmoralizados al saber que el hospital cerraría y que mientras tanto sus trabajos eran externalizados.

Poniendo en Peligro a los Servicios

Las políticas de privatización de Bush a nivel federal han puesto en peligro a los servicios públicos e influenciado a gobiernos estatales y locales. Los trabajadores deben cumplir más funciones con menos recursos mientras que contratistas que se desempeñan deficientemente obtienen contratos adicionales incluso después de realizar una labor de mala calidad.

Mientras tanto, los devotos de Bush siguen pro­moviendo la privatización en sus estados, tal como el Gobernador Republicano Mitch Daniels (ex-director de la Oficina de Gerencia y Presupuesto de la administración Bush) lo ha hecho en Indiana. Más de 1,500 empleados estatales de Indiana – miembros del Concilio 62 de AFSCME – fueron forzados a dejar sus trabajos y hacerse empleados de Affiliated Computer Services Inc., una compañía que cumple la labor de decidir quién debe recibir estampillas de comida, Medicaid y otra ayuda. Daniels también ha privatizado la carretera estatal y otros están siguiendo su ejemplo.

Pero incluso estos ejemplos no son lo peor del asunto. A medida que el Presidente reduce aún más los impuestos de los ciudadanos más ricos y continúa gastando el dinero del presupuesto en forma frenética, hace más difícil la labor de las futuras generaciones para financiar los servicios públicos.

Un Gobierno del Pueblo

En vez de enriquecer el sector privado a expensas del público, los políticos debieran fortalecer el sector público. El ataque de Bush ha dañado a los servicios públicos y todos hemos sufrido. La labor de AFSCME es contraatacar. Ganar una mayoría en el Congreso en 2006 fue un buen comienzo, pero debemos continuar en esta senda en 2008 y elegir a un Presidente que construya un sector público fuerte. Un gobierno que es verdaderamente de, por y para el pueblo no puede ser privatizado (vea más información).

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