De lo que Janus v. AFSCME trata en verdad
por Roberta Lynch, directora ejecutiva del Concilio 31 de AFSCME | 07.07.2017
Roberta Lynch, directora ejecutiva del Concilio 31 de AFSCME
Cuando la gente trabajadora tiene la libertad de expresarse a través de sus uniones, logramos avances que benefician a todos…. Lo último que necesita Estados Unidos es un ataque contra la libertad de los trabajadores de formar uniones fuertes para hablar por nosotros mismos y nuestras comunidades.
Desafortunadamente, atacar la libertad de la gente trabajadora es exactamente lo que intenta hacer el caso llamado Janus v. AFSCME. Aunque involucra a un único empleado estatal, el caso está financiado por la National Right to Work Foundation y el Liberty Justice Center, parte de una red controlada por multimillonarios y CEOs de corporaciones que usan sus masivas fortunas para cambiar las reglas del juego a su favor.
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Bajo la ley actual, cada maestra de escuela, oficial de policía, cuidador de niños y cualquier otro trabajador público puede elegir si formar o no parte de su unión, pero la unión tiene el deber de negociar en representación de todos los trabajadores ya sean éstos o no miembros. Puesto que todos los trabajadores se benefician de los esfuerzos de la unión, es justo que todos contribuyan algo para cubrir sus costos. Y es por ello que hace 40 años el Tribunal Supremo de Estados Unidos aprobó de forma unánime los acuerdos sindicales conocidos en inglés como “fair share”.
El caso de Janus v. AFSCME es un esfuerzo de poderosos intereses corporativos para volver ilegales las cuotas “fair share”…. Empezó en Illinois como una trampa política por el Gobernador Bruce Rauner, quien poco después de asumir su cargo emitió una orden ejecutiva y presentó una demanda con este objetivo.
Para leer el texto completo (en inglés) de la columna de opinión de Lynch, haga clic aquí.
