News / Publications » Publications

Luchando en el Noroeste

Proveedores del cuidado de niños y su unión, asociada con AFSCME, están enfrentado a las autoridades sobre problemas que se extienden desde condiciones de trabajo a discriminación basada en la lengua.

Por Pamela Mercer

SALEM, OREGÓN

Cuando a Wendy Hewitt y su marido les nacieron tres hijos, ella se dio cuenta de lo que quería hacer con su vida profesional: cuidar a otros niños, educarlos y trasmitirles valores que los pudieran convertir en buenos ciudadanos. Durante un año, hizo el viaje de cuatro horas, ida y vuelta, desde su hogar en Tacoma, Washington, hasta Eugene, Oregón, para tomar cursos y obtener su licencia como proveedora del cuidado de niños. La familia se mudó a Eugene y, desde hace dos años, Hewitt cuida niños pequeños en su casa, algunas veces trabajando hasta doce horas al día.

El trabajo es duro pero lo disfruta. "Conoces a los niños, les enseñas valores", dice.

Pero para Hewitt y cientos de otros proveedores de habla hispana como ella, las condiciones laborales dejan mucho por desear. El estado de Oregón les brinda un subsidio de $366 por niño al mes — el más bajo del país. El departamento estatal de Servicios Humanos, dicen ella y otros proveedores, los trata como ciudadanos de segunda categoría. Sus funcionarios son arrogantes y a veces no les devuelven las llamadas. Y cuando el departamento envía inspectores a sus casas para verificar que estén cumpliendo con los requisitos del estado, las visitas se asemejan a un allanamiento de la policía. Husmean por cada esquina de la casa, destapan las ollas de comida para comprobar la calidad del alimento para los niños y son descorteses.

Incluso la paga no está garantizada. A veces, afirman Hewitt y otros, los funcionarios del estado retienen los pagos, informando tardía-mente al proveedor que uno de los niños bajo su cuidado ya no tiene derecho a los servicios.

LA LUZ VERDE. Los proveedores han decidido luchar. Meses atrás, con la ayuda del Concilio 75 de AFSCME, unos 5,000 de ellos lograron que el gobernador de Oregón, Ted Kulongoski, les diera luz verde para sindicalizarse (vea Página 21). Desde entonces, el Concilio 75 les ha brindado apoyo y herramientas para que los proveedores se puedan organizar.

El sábado 14 de enero unos 40 proveedores asistieron a un seminario patrocinado por AFSCME, en el cual los instructores les ense-ñaron cómo liderar el grupo y les dieron pau-tas para plantear sus quejas ante el estado.

El objetivo de la reunión era buscar "cómo, unidos, podríamos trabajar para enfrentar estos problemas", dice Yvette De La Cruz, directora asistente del Departamento de Derechos de la Mujer de AFSCME en Washington, D.C., quien ayudó a organizar la reunión.

Dentro de pocos días, representantes del nuevo sindicato, Proveedores Unidos del Cuidado de Niños (CCPT — por sus siglas en inglés), se reunirán con las autoridades estatales.

UNA LISTA IMPORTANTE. Guadalupe Alvarado, una proveedora que lleva siete años cuidando niños, asistirá al encuentro. Hay una lista de peticiones, entre ellas, un aumento en los subsidios, mejorar la comunicación con el departamento y exigir mejores beneficios.

"Nosotros no... tenemos seguro médico, no tenemos fondos de jubilación", dice. Alvarado se muestra optimista, pues ha notado un cambio de actitud por parte de las autoridades. "Éstas parecen estar dispuestas al diálogo", dice.

Pero para AFSCME, el trabajo no termina allí. Oregón es sólo el comienzo. Un éxito similar ha ocurrido en Iowa, donde el gobernador recientemente firmó una órden ejecutiva que hizo a CCPT el sindicato de proveedores en ese estado.

Get news & updates from AFSCME