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'¡Yo Puedo Hacer Esto!': Un Día en la Vida de una Organizadora Voluntaria

Por Jon Melegrito

En todo el país, los miembros de AFSCME están donando su tiempo para mostrarles a potenciales miembros los beneficios de pertenecer a la unión.

CLEVELAND, OHIO

Cuando el presidente Paul Garner de la Unión Local 100 (Concilio 8) le solicitó a Sylvia Branch que hiciera unas visitas a domicilios, ella no se mostró interesada. Ir de puerta en puerta era algo que no despertaba su interés. Demasiados extraños se habían presentado ante su propia puerta.

Pero esto era diferente. "Paul me dijo que, en realidad, yo disfrutaría de hacer esto porque a mí me gusta hablar y escuchar a otras personas", ella recuerda. "Él me contó sobre su propia experiencia recorriendo casas en otras ciudades. Entonces me comentó cómo los proveedores del cuidado de niños no eran bien tratados y cuán deseosos estaban de afiliarse a una unión. Así es que, cuando finalmente me preguntó si yo haría la misma cosa, le respondí que trataría de hacerlo".

Sylvia es una de cientos de organizadores voluntarios (VMOs — por sus siglas en inglés) que están ayudando a trabajadores no representados a unirse a la unión. Ellos van a las casas, hablan con los trabajadores directamente, escuchan sus inquietudes y tratan de convencerlos que se afilien a AFSCME.

Dos semanas más tarde, Sylvia se encontró en un salón de reuniones de una unión, en compañía de otros nueve VMOs, aprendiendo los puntos básicos de las visitas a domicilio. La sesión de adiestramiento de dos días, dirigida por Proveedores Unidos del Cuidado de Niños (CCPT — por sus siglas en inglés)/AFSCME Concilio 8, incluyó juego de roles, sesiones simuladas de entrevistas individuales y un par de sesiones de práctica. Los VMOs también fueron instruidos sobre lo que pueden esperar cuando visitan a los proveedores del cuidado de niños; por ejemplo, es posible que ellos tengan muchos niños corriendo de un lado al otro, o tal vez sea la hora de la siesta, o puede ser que no estén en casa. Estos proveedores difieren de otros trabajadores porque trabajan en sus domicilios, cuidando niños hasta 16 horas al día y algunas veces siete días a la semana.

En el segundo día, a cada VMO se le asignó un organizador de vasta experiencia para visitar a algunos de los 3,429 proveedores del cuidado de niños en el Condado Cuyahoga (Cleveland), quienes intentaban formar una unión por primera vez. CCPT ganó recientemente un par de victorias en Ohio (vea el artículo en la Página 9).

Esto es parte de una vigorosa campaña para organizar a los proveedores del cuidado de niños en casas en varios estados, llevada a cabo por CCPT y la Unión de Proveedores Unidos del Cuidado de Niños (una entidad afiliada a AFSCME).

AFSCME ya representa a más de 150,000 proveedores del cuidado de niños de todas clases — mucho más que cualquier otra unión.

Este es el relato de la primera experiencia de Sylvia en calidad de VMO.

SÁBADO

9:40 AM

Para las visitas a domicilio de hoy, Sylvia estará acompañada por Angela Alexander, una organizadora de AFSCME que ha hecho cientos de visitas a domicilio. Angela examina un montón de papeles, cada uno de los cuales contiene información sobre un proveedor del cuidado de niños en el área. "Éstas son las personas a quienes veremos hoy día", explica ella. "Después de cada visita, debemos anotar con cuidado todo lo que hemos aprendido sobre ellos". Luego, ella despliega un mapa de la ciudad. Las dos mujeres se ponen de acuerdo en que Angela conducirá el auto, mientras que Sylvia le da instrucciones sobre cómo llegar.

10:30 AM

Durante el viaje en dirección norte, Sylvia habla de sus 17 años de trabajo en el departamento de policía de la ciudad como operadora de conversión de datos. Anteriormente ha sido representante sindical y ahora es presidenta del capítulo de la división local de seguridad pública, que representa a cerca de 300 miembros. "El hecho de que tú eres un miembro de la unión es una gran ventaja", dice Angela. "Todo lo que tienes que hacer es hablar de lo que la unión significa para ti. Simplemente, actúa como lo haces normalmente". Pero Sylvia teme que nadie le abrirá la puerta y mucho menos le querrán hablar. "Trátalos como si fueran la hermana o hermano de tu amigo, y te garantizo que todo saldrá bien", le asegura Angela.

10:50 AM

La primera parada es en realidad una visita de práctica al domicilio de Juanita, una proveedora que ya se ha afiliado a la Unión de Proveedores Unidos del Cuidado de Niños. Esto tiene por objetivo fortalecer la confianza de Sylvia en sí misma. Ella sigue los pasos básicos — se presenta a sí misma, escucha a Juanita hablar acerca de sus inquietudes, explica qué hace la unión y entonces solicita que ella firme la tarjeta indicando apoyo a favor de la unión.

"Ya me siento un poco mejor", dice Sylvia cuando regresa al automóvil. Examinando el mapa, ella le indica a Angela que vaya rumbo a la autopista 90-Este.

11:17 AM

Las compañeras detienen el auto frente al número 149 de la Calle Pepper. "Bueno, vamos adelante", dice Angela. Ellas suben las escaleras. Sylvia toca el timbre. Nadie responde.

Camino a la tercera dirección, Angela no gira a la derecha hacia la Calle 154 Este. No hay problema, dice ella. "Para ser un buen organizador, uno necesita saber como cambiar de dirección y pegar un vuelco". Ella gira el auto en dirección opuesta y se detiene en frente del hogar de Jacqueline. Una vez más, no hay nadie en casa. Sylvia comienza a sentirse ansiosa.

12:25 PM

Cuando viajan por la Avenida St. Claire, Sylvia le dice a Angela que acaban de pasar una calle anotada en la lista de visitas. "Lo sé", viene la respuesta, "yo organicé nuestra ruta de una cierta manera a fin de no perder tiempo viajando de un lado al otro. Pero lo dejo a tu discreción". Sylvia decide aceptar el enfoque de Angela. Giran a la izquierda y se detienen en frente de una casa tipo duplex.

Alguien — una mujer joven — responde a la puerta. Ella les da un recibimiento acogedor, pero la persona que está en la lista acaba de salir. Ésta es su hija. Sylvia decide hablar con ella de todas maneras, indicando como la unión puede ayudar a su madre. La hija concuerda y les solicita que hagan otra visita pronto. "Esto es muy alentador", Sylvia le dice a Angela cuando retoman el viaje en el auto.

1:10 PM

En la próxima parada, April reacciona a la presentación de Sylvia diciendo que hace tres años que no cuida niños, y por lo tanto no tiene sentido que ella firme la tarjeta. Por un momento Sylvia no sabe que contestarle. Angela interviene y le explica a April que debido a que ella aún está listada como proveedora, puede perfectamente firmar la tarjeta. April entonces menciona lo duro que era no recibir la paga a tiempo. Ella firma la tarjeta en apoyo de la unión.

"Tu acabas de lograr tu primer miembro", Angela le hace un signo de aprobación a Sylvia. "Vamos a comer".

2:46 PM

Después de una visita a una "dirección equivocada" y otra a una casa donde "no contesta nadie", la próxima proveedora le da a Sylvia el empuje que ella necesita. Una mujer llamada Margaret, asomada a ventana del segundo piso, acepta bajar y hablar con ellas, y la conversación procede de manera positiva. Sylvia entonces hace la gran pregunta: "¿Está usted dispuesta a defender a sus colegas trabajadores y afiliarse a la unión?" Margaret está dispuesta. Sylvia le entrega un bolígrafo y una tarjeta y Margaret la firma.

En la próxima casa, un perro policía está sentando en la veranda del frente, atado a un poste pero ladrando. Los perros ruidosos son comunes pero no detienen a los buenos VMOs. Sylvia hace su presentación, con la ayuda de Angela. Al principio la mujer no aparenta ser receptiva. Pero después que Sylvia enfatiza un punto sobre la baja paga y las largas horas, la mujer declara, "Usted tiene razón", y firma la tarjeta.

5:50 PM

Después de otras varias visitas donde no había "nadie en casa", Sylvia y Angela son admitidas a la sala de la casa de Donna. A estas alturas, Sylvia ya ha perfeccionado su presentación. Donna se queja de no haber recibido su paga por tres meses. "Si eso me hubiera pasado a mí", exclama Sylvia, "mi unión hubiera estado presente blandiendo nuestro contrato y exigiendo una respuesta". Donna trata de suavizar el problema, alegando que después de todo esa paga no es su única entrada económica. "Pero, de todas maneras eso no está bien", insiste Sylvia. "Para muchos proveedores del cuidado de niños, esa paga es su única entrada".

Donna asiente con aprobación. Ella dice: "Déjame firmar la tarjeta" y alcanza un bolígrafo. Entonces Sylvia recuerda algo que aprendió en su adiestramiento: Sea honesta, hable de las cuotas de la unión. Cuando ella dice: "Usted entiende que como miembro de la unión, tiene que pagar cuotas", Donna vacila en completar la tarjeta.

Sylvia se ve preocupada. Pero Donna se sonríe y dice: "Eso es solamente justo. La gente que cuida a los niños — y yo sé bien que es lo que ellos pasan todos los días — nosotros definitivamente necesitamos una unión. Déjame firmar la tarjeta".

De vuelta en el auto, Angela felicita a Sylvia por "hacer aquello que tú sabes bien, compartir tus experiencias sobre lo que la unión puede hacer. Ahora sí que estás en perfecta forma".

Sylvia se llena de alegría. "Ahora tengo cuatro victorias en cuatro intentos", dice ella. "¡Yo puedo hacer esto!"

7:25 PM

Otros varios intentos de contacto resultan infructuosos, y entonces las compañeras se encaminan de regreso al salón de la unión donde cada equipo ha regresado con por lo menos cuatro tarjetas firmadas. Los VMOs entonces empiezan a compartir sus experiencias favoritas. Catherine Goins, una VMO de Youngstown, que se jubiló recientemente después de 25 años de servicio, recuenta su momento más difícil tratando de convencer a una de las mujeres que ella visitó:

"Ella se mostraba reacia, pero yo me di cuenta lo importante que era que yo la desafiara, así es que comencé a presionarla un poco", dice ella. "Yo no puedo pedir disculpas porque, sin una unión, nada cambiará para los proveedores del cuidado de niños en Cleveland. Ellos necesitan la unión. Después que le expliqué que su entrada económica podría reducirse debido a algunos cambios propuestos en el reembolso, ella comenzó a superar sus dudas y firmó la tarjeta. Eso fue una gran satisfacción".

Sylvia entonces levanta la mano. "Después de hoy, no puedo imaginarme no estar haciendo esto", dice ella. "Estas mujeres con quienes hemos hablado, todas quieren una unión y yo estoy muy satisfecha de haber podido compartir con ellas mi propia experiencia personal y ayudarlas en algo. Ahora sé qué significa poder causar un impacto positivo". El salón estalló en una erupción de aplausos.

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