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Lo que un siglo del Mes de la Historia Afroamericana nos enseña

Por Lee Saunders ·
Lo que un siglo del Mes de la Historia Afroamericana nos enseña

Hace cien años este mes, un académico afroamericano e hijo de antiguos esclavos se propuso cambiar la forma en que celebramos nuestra historia compartida. Carter Woodson estaba cansado de ver que el papel de los afroamericanos era pasado por alto y menospreciado, y en 1926 declaró la primera "Semana de la Historia Negra" — predecesora del actual Mes de la Historia Afroamericana.

Para Woodson, esta designación no se trataba solo de reconocer el pasado. Estaba destinada a "inspirarnos a mayores logros" en el futuro, como él lo expresó alguna vez. Un siglo después, durante el Mes de la Historia Afroamericana, celebramos a los líderes de los derechos civiles y laborales que vinieron antes que nosotros.

Personas como A. Philip Randolph, quien fundó la Hermandad de Mozos de Vagones Cama — la primera unión laboral completamente afroamericana del país — y quien organizó la Marcha sobre Washington de 1963 que ayudó a despertar la conciencia de la nación. Personas como Bill Lucy, secretario-tesorero de AFSCME durante mucho tiempo, cofundador y primer presidente de la Coalición de Sindicalistas Negros, quien fue una figura clave para ayudar a terminar el apartheid en Sudáfrica.

Y personas como los trabajadores de saneamiento de AFSCME en Memphis, quienes en 1968 se declararon en huelga por condiciones de trabajo más seguras y un salario digno — una de las luchas más icónicas de la historia estadounidense tanto por la justicia racial como económica.

Hoy, recordamos sus sacrificios. Pero también reconocemos que el Mes de la Historia Afroamericana nunca ha sido simplemente una cápsula del tiempo del pasado. Es una celebración de nuestra lucha — pasada, presente y futura — y un recordatorio de que una voz puede llevar a un coro de acción colectiva que se niega a ser silenciado.

En 2026, necesitamos más voces hablando en favor de los trabajadores.

Los trabajadores afroamericanos en todas partes enfrentan desafíos para su propia supervivencia. Están siendo presionados por todos lados por el aumento del costo de todo, desde los comestibles hasta la vivienda, el cuidado infantil y la atención médica. Mientras tanto, los políticos antisindicales están más enfocados en reducir impuestos para los ricos que en ayudar a las familias trabajadoras a mantenerse a flote.

Pero va más profundo que eso.

A lo largo de la historia de nuestra nación, los empleos de servicio público han sido una escalera hacia la clase media para las familias afroamericanas. Incluso cuando éramos rechazados del sector privado, los trabajadores afroamericanos podían encontrar empleos sindicalizados bien remunerados en el servicio público.

Por eso durante más de 150 años, las comunidades afroamericanas han visto al Servicio Postal de los Estados Unidos como una fuente de seguridad económica. Por eso mi padre pudo conseguir un empleo sindicalizado como conductor de autobús para la ciudad de Cleveland y proveer una vida estable para mi hermano y para mí. Y por eso hasta el día de hoy, alrededor de uno de cada seis trabajadores afroamericanos tiene empleos en el sector público. Para esos estadounidenses y las familias que dependen de ellos, un empleo de servicio público con una tarjeta sindical ha significado un camino hacia una vida mejor.

Pero en 2026, todo eso está en riesgo. Durante los últimos doce meses, hemos visto una campaña dirigida por la administración Trump para diezmar la fuerza laboral pública — despidiendo a cientos de miles de empleados federales, eliminando los derechos de negociación colectiva para aquellos que permanecen, y haciendo recortes presupuestarios sin precedentes que pondrán en peligro los servicios públicos estatales y locales de los que dependen los estadounidenses.

Al atacar a los trabajadores del servicio público y quitarles su libertad de tener voz en el trabajo, no solo estamos presenciando un ataque a los servicios públicos — estamos viendo un ataque generalizado al camino de los afroamericanos hacia el Sueño Americano.

Esa es la realidad actual para los trabajadores afroamericanos. Pero no tiene que ser el futuro.

Durante los últimos cien años, el poder de los movimientos de derechos civiles y laborales ha provenido de nuestra acción colectiva — nuestra capacidad de unirnos y hacer que las voces de muchos hablen más fuerte que las órdenes de unos pocos.

Ahora es el momento de apoyar a nuestros trabajadores del servicio público. Ahora es el momento de levantarse, alzar la voz y exigir más para los trabajadores. No solo seas testigo de la historia, sé parte de ella: únete a una unión y organiza tu lugar de trabajo. Llama a tu congresista y dile que proteja nuestros servicios públicos. Educa e informa a tus amigos y seres queridos sobre las amenazas que enfrentamos. Y sal de la banca y vota en las elecciones primarias y generales de este año.

No tenemos que aceptar un gobierno de, por y para los ricos como la nueva normalidad. De hecho, 100 años del Mes de la Historia Afroamericana nos muestra que nosotros decidimos lo que sucede después. Solo se necesita una voz para iniciar un movimiento y exigir más.